Sin Internet y redes sociales: las citas a ciegas de los años 60

(Por: Eliana Álvarez). El programa de computación que surgió como un experimento social.
– Estoy saliendo con alguien.
– ¿Sí?, le pregunté – Ajá, y ¿quién es?, ¿dónde lo conociste?

Vinieron en ráfagas mis preguntas. Era lo debido, ante una noticia como esa, lo que siempre buscamos son los detalles.

– Lo conocí en una de esas páginas de citas online. Cree una cuenta y empezamos a chatear como a la semana. Nos hemos visto un par de veces por cámara, pero hablamos todos los días por WhatsApp y a veces me llama. 

– Ahh, pero en teoría no estás saliendo con él todavía, pues al menos no se han visto.

Esa fue la historia que me contó una amiga, mientras nos tomábamos un café. Al sol de hoy, solo se vio un par de veces con el sujeto, luego de las llamadas constantes y de hablarse todo el tiempo por WhatsApp, fueron disminuyendo la intensidad sin darse cuenta. Él se desapareció del mapa y a ella no le interesa que aparezca.

Es sorprendente como las redes sociales y en especial Internet modificaron radicalmente las relaciones de pareja entre los seres humanos. Desde la conquista hasta la etiqueta de noviazgo hoy solo se traducen a estados y publicaciones en las plataformas online, viciadas por fotografías y vidas perfectas.

Pareciera que a la gente le gusta vivir más de los espejismos que muestran las pantallas líquidas detrás de conversaciones intangibles, a la realidad, es decir, el tocarse, sentirse, verse, escucharse. Los sentimientos parecieran caer en máscaras virtuales e identidades cambiantes que se acomodan a los gustos del otro. ¿Es internet, son las redes sociales? Como herramientas solo son plataformas usadas por individuos adictos o pasivos, quienes deciden y eligen si caen en los excesos y las demasías, obviando la realidad de su día a día por aquella otra que los mantiene colgados en la nube y amarrados a un aparato móvil.

El tema de las relaciones amorosas que se construyen y tejen a través de Internet, si bien provoca tantos debates y tela por cortar, es interesante destacar como antes de toda esta revolución mediática de la Web y en su efecto de Internet, allá en 1966 un grupo de estudiantes de matemáticas de la U. de Harvard diseñaron ‘Operación Match’, el primer programa computacional de citas amorosas que se creó en el mundo.

El “experimento social” tuvo origen por el interés de los universitarios en salir y conocer a mujeres a través de este medio. Lo que no se imaginaron era que aquella prueba terminaría siendo un éxito para la época.

El programa básicamente funcionaba a través de un cuestionario de 150 preguntas. Éste obligada a responder desde las características físicas, datos demográficos, estudios académicos, resultados de exámenes en la escuela, metas personales hasta datos del perfil psicológico de los usuarios que se inscribian. Luego, el programa se encargaba de cruzar y relacionar las respuestas.

“Nos llegaron 7.800 respuestas que teníamos que emparejar. Además, en esos días, si la computadora decía que a uno le debería gustar una persona, la computadora era dios y sabía todo”, explica Jeff Tarr, uno de los creadores del programa, en entrevista para la BBC Mundo.

Eran los 60 e Internet no existía, además las personas no tenían computadoras en sus viviendas, por lo que los desarrolladores del software tuvieron que alquilar “uno de los primeros modelos de computadoras IBM por USD$100 la hora para procesar los miles de cuestionarios que los estudiantes habían completado”, informa el diario.

Lo que los tocaba era copiar cada grupo de respuestas en tarjetas perforadas para que la computadora los leyera y emparejara con otras respuestas similares. Si bien, el método no era el más óptimo, alcanzó a tener a más de 90 mil estudiantes en busca de una cita amorosa. Eso fue en la década de los 60, cuando ni las redes sociales se asomaban en el radar, hoy la cosa es distinta.

No es un programa el que ‘empareja’ a los usuarios, sino que son ellos mismos quienes a través de la súper oferta han encontrado en Internet desde salas de chats para acordar citas a ciegas, hasta las aplicaciones móviles que hacen las veces de cupidos digitales, buscan relaciones efímeras o duraderas.

*Fuente: BBC Mundo

Acerca de Gustavo Calume

Profesional en Comunicación y Relaciones Corporativas. Socio de la ACORD Colombia Seccional Antioquia.
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